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Registro de autoría

Cada vez que publicas una obra o cambias su contenido ya publicado, la plataforma sella su texto: guarda una huella de lo que escribiste y la fecha. Con el tiempo, esos sellos forman una cadena que demuestra que un texto concreto existía, con esa forma, en esa fecha.

Lo consultas en la pestaña «Historial de autoría» de tu obra. Solo tú la ves.

No hay botón para sellar, y es a propósito: un registro que solo existe si te acordaste de pulsar algo falta justamente el día que lo necesitas. Tampoco cuesta nada.

Se guarda una huella criptográfica (SHA-256) del texto, no el texto. Una huella permite comprobar que un texto coincide exactamente con lo sellado, pero no se puede convertir de vuelta en tu manuscrito. Si alguna vez se filtrara el registro, no saldría de él ni una frase de tu obra.

Entran en la huella el texto y el título de cada capítulo, en su orden. No entran:

  • el título y la sinopsis de la obra, que cambian por motivos de escaparate;
  • el formato (cursivas, negritas): cambiarlo no es escribir otra obra;
  • si un capítulo está oculto o visible: ocultar no reescribe nada.
Momento ¿Se sella?
Crear la obra o guardar un borrador No
Publicar Sí, el primer sello
Añadir un capítulo a una obra publicada Sí
Reescribir un capítulo de una obra publicada Sí
Eliminar un capítulo de una obra publicada Sí
Reordenar los capítulos de una obra publicada Sí
Abrir o cerrar la corrección No
Cambiar el título o la sinopsis de la obra No
Ocultar o mostrar un capítulo No

Los borradores no se sellan. Se guarda decenas de veces por sesión, y una cadena con cientos de eslabones por tarde no probaría mejor nada. Lo que se sella es lo que sale al mundo, que es también lo que alguien podría copiar. Un cambio que no altera el texto —reordenar y dejarlo igual, por ejemplo— tampoco crea sello.

El sello se guarda en el mismo instante que la publicación o el cambio: no puede haber una obra publicada sin su sello.

Cada registro muestra qué lo provocó («Publicación», «Capítulo añadido», «Capítulo reescrito», «Capítulo eliminado», «Capítulos reordenados»), la fecha y hora, cuántos capítulos y palabras tenía la obra en ese momento, y la huella del texto.

Arriba verás si la cadena está íntegra. Cada sello va enlazado con el anterior, y la plataforma lo comprueba cada vez que abres la pestaña: si alguien borrase, insertase o cambiase un registro, la cadena dejaría de cuadrar y lo verías.

Si la obra todavía no tiene registros es porque no la has publicado: el primero se crea al publicarla.

Si alguien copia tu texto, la cadena te permite demostrar que esa versión estaba aquí en una fecha concreta. Para comprobarlo hace falta tu original: la huella de ese texto tiene que coincidir con la que se selló aquel día. Guarda tus versiones.

Los sellos se conservan aunque retires la obra o aunque quede bloqueada: son prueba, y la prueba es justo lo que hace falta si hay una discusión.

Si ves que la cadena no está íntegra, cuéntanoslo en el formulario de incidencias.

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