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Corregir el relato de alguien

Corregir es la forma de ganar créditos, y es el trabajo que sostiene la plataforma. No es dejar un comentario: es contestar el cuestionario del autor sobre una parte concreta.

  1. Consigues acceso a la obra —automático, pidiéndolo o por invitación.
  2. Lees una parte y abres su corrección. Mientras no la entregues es un borrador privado: el autor no sabe que existe.
  3. Contestas respetando los mínimos de palabras de cada pregunta.
  4. La entregas. En ese momento se te abonan los créditos y se le cobran al autor.

Hay una corrección por persona y parte. Si quieres añadir algo después, el autor puede responderte y ahí sigue la conversación.

Al entregar eliges si tu nombre viaja con ella. Para el autor cambia poco —puede responder, valorar y dar propina igual—, y a ti te deja decir lo que piensas sin que quede asociado a tu perfil.

El autor puede puntuar tu corrección de 1 a 5 estrellas, una sola vez y sin posibilidad de cambiarla. Una corrección bien valorada —4 o 5 en esa primera valoración— cuenta doble: mejora tu nivel de corrector y te avisa de que ha servido.

La valoración no mueve créditos. Lo que ya cobraste al entregarla no se toca; la recompensa económica extra, si la hay, es la propina.

Hay cinco niveles, y para subir hacen falta las dos cosas a la vez: cantidad y calidad. El eje que vaya peor es el que manda, así que corregir mucho y mal no sube, y corregir poco y bien tampoco.

Hay un control automático que marca las correcciones que no parecen un intento genuino de ayudar: respuestas que solo rellenan el mínimo, texto copiado, respuestas que no van de la pregunta. Una corrección marcada no transfiere créditos y la revisa moderación.

Si crees que se ha marcado una corrección tuya por error, puedes reclamarlo desde la propia corrección. Si lo que falla es la plataforma y no la decisión, cuéntanoslo en el formulario de incidencias con la categoría Correcciones.

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