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Privacidad de lo que publicas

Aquí se guarda obra inédita. Todo lo que sigue está pensado desde ahí: lo que no has abierto a nadie, no se ve.

El texto de una obra lo ven su autor y quien tenga acceso vigente a ella. Nadie más: ni desde tu perfil, ni desde el catálogo, ni desde un buscador.

Una obra oculta la ve solo su autor. Y un capítulo bloqueado por moderación sigue siendo visible para su autor, marcado como bloqueado, pero para nadie más.

Tu nombre público es, como su nombre dice, público: es con lo que se te identifica. Tu correo y tu fecha de nacimiento no lo son, y no aparecen en perfiles, listados ni búsquedas.

Del resto decides tú: quién ve tu perfil, quién puede comentar tus textos y quién puede escribirte.

Una cuenta de una persona menor de edad tiene el buzón cerrado por defecto: un adulto desconocido no le escribe. Si quiere iniciar una conversación, tiene que pedirla sin poder mandar texto, y la persona menor acepta o no.

La protección se aplica al declarar la fecha de nacimiento, y no solo al leer los ajustes. Es deliberado: si se aplicara únicamente al comprobar, el día que alguien cumpliera 18 años su buzón se abriría solo, sin que nadie hubiera decidido nada.

Bloquear corta las dos direcciones: ni te escribe, ni comenta tus textos, ni conserva el acceso a tus obras. No hace falta explicar por qué, y la otra persona no recibe un aviso de que lo has hecho.

Lo que necesitamos para que la plataforma funcione, y lo que tú decides publicar. No guardamos credenciales de Google, Facebook ni LinkedIn: lo que se guarda es que esa cuenta está enlazada con la tuya.

Si pides borrar tu cuenta, tus datos personales se suprimen al vencer el plazo. Lo que pertenece a terceros —una corrección que alguien pagó— se conserva sin autor identificable.

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